Tengo celulitis desde los 15.
Piel de naranja. Hoyitos. Piernas, pompas, cartucheras.
Da igual que siempre he sido delgada. Da igual que hago ejercicio.
Da igual que como bien, tomo agua, duermo mis horas.
La celulitis sigue ahí.
Y con los años se puso peor. Primero cuando empecé con las pastillas anticonceptivas. Después, con mi primer embarazo. Y cada mes, la semana antes de la regla, me veía las piernas peor que nunca.
En ese momento no conecté nada. Ahora me parece obvio.
Mientras tanto, la lista de cosas que dejé de hacer fue creciendo.
No uso short. No uso falda. El bikini, ni pensarlo.
Con 38 grados en Monterrey, yo en pantalón de mezclilla. En Cancún, con el pareo amarrado hasta para meterme a la alberca. Si mi esposo quiere que apaguemos la luz, mejor.
Eso es lo que te hace la pena con tu cuerpo.
Te encoge la vida.