En consulta escucho la misma historia una y otra vez:
Mujeres que comen bien, hacen ejercicio y aun así su cuerpo empieza a cambiar.
El abdomen se inflama, el peso sube sin explicación y los bochornos nocturnos arruinan el sueño.
Muchas creen que están haciendo algo mal.
Pero casi nunca es así.
En la mayoría de los casos, no es falta de disciplina.
Es un cambio en el equilibrio entre estrógeno y progesterona.